JUN
17
2008

Cerca de 300 personas asistieron a nuestra celebración de la Noche de San Juan



Este lunes 23 en el Parque Arrieta, celebramos la mágica Noche de San Juan, que como ya es tradición, organiza nuestra Universidad en su constante labor por recuperar y mantener vivo nuestro patrimonio cultural.

Durante esta fiesta, tan popular en el ámbito campesino, los cerca de 300 asistentes pudieron envolverse de ese ambiente mágico de rituales, mitos y supersticiones, en el marco incomparable del Parque Arrieta, Monumento Histórico Nacional. Además contamos con la cobertura de tres canales de televisión.

La celebración estuvo acompañado de música folclórica, cantores populares, refranes, juegos de adivinanzas y las infaltables pruebas de San Juan tales como la flor de la higuera, la mancha de tinta, la prueba de la gallina para los solteros y la hoguera contra los malos augurios.



También disfrutamos de la actuación del Taller Columbe con su cuadro tradicional de "la noche veinte y cuatro" y de los Cantores Populares Anita Apablaza y Rosa Alarcón. Todo estuvo amenizado con vino navegado y una degustación de comida típica chilena.

Por su parte, el Profesor Carlos Reyes Zárate nos contextualizó sobre el significado de esta mágica noche, rescatando el sentido patrimonial de esta tradicional celebración. Es que la noche del 23 al 24 de junio, la más prolongada del año, y que marca el cambio de estación llegando para nosotros el invierno, es una noche de despliegue de energías sobrenaturales, en la que se abre la puerta a las dimensiones mágicas de la realidad que permiten ver el futuro. Es la noche en que los entierros arden, el Diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista. Durante esta noche todo es posible. Son horas nocturnas mágicas, en la que "los espíritus salen de paseo”, fenómenos extraños rondan la vigilia. Todo nos predispone a vivenciar con la imaginación la tradición y las leyendas fantásticas.

Esta tradición popular, en el caso americano y particularmente en nuestro país, es el resultado de la fusión y recreación de dos o más culturas, dado por la forma singularizada en que se asume el carácter de la religiosidad hispana. Es una noche en que la lucha del mal contra el bien se desata y se expresa en un sincretismo indígena- hispánico.



Para muchas culturas no cristianas, la noche de ese día está asociada con ritos de fuego, que intentan aumentar la fuerza del sol -fuente de vida y calor- que después de ese día comienza a disminuir.



En las culturas indígenas mapuche y aymará, se celebra la llegada de “su” año nuevo, donde son imprescindibles las hogueras y el agua, para practicar todo tipo de ritos vinculados a la purificación, a la fecundidad, a la solicitud de abundancia y al alejamiento de males.









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Autor:

Francisca Munita

Directora Comunicaciones

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