Noviembre 2019

LA CUMBRE DEL CLIMA DE MADRID: UN JUEGO EN CONTRA DEL TIEMPO

Cuando hace un mes las calles de Santiago de Chile empezaron a convulsionarse con las protestas en contra del modelo neoliberal, el gobierno del presidente Sebastián Piñera tuvo que renunciar a la realización de varios eventos internacionales de diverso tonelaje: entre recitales, ferias y deportivos como la final de la Copa Libertadores, resaltan la APEC y Cumbre del Clima o Conferencia de la Partes (COP 25), desechada antes por Brasil con la llegada al poder de Jair Bolsonaro. Entre ellos, sin dudas, el más relevante era la COP 25 por los desafíos civilizatorios y la inmediatez que conlleva ser la puesta en marcha de los próximos pasos del Acuerdo de París, que busca que el calentamiento global se quede dentro de unos límites manejables (léase menos 2º). Sobrepasar esa subida de la temperatura, aumentaría la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos adversos tales como las olas de calor, sequías, inundaciones o tormentas en los próximos años, gatilladores de un sinnúmero más de fenómenos adversos como el deshielo del permanfrost.

Si bien España se ofreció a celebrar la Cumbre en las fecha prevista (del 2 al 13 de diciembre) y con ello se sorteó un escollo, esta se da en un contexto difícil por decirlo suave. No sólo hay una tremenda falta de liderazgo internacional en la lucha climática, sino también hay falta de compromiso en un momento malo para el multilateralismo y negacionismo. Así, por ejemplo, se constata que el presidente Donald Trump  ha sacado a EEUU del Acuerdo de París, China no da señales de que vaya a aumentar sus planes de recorte de gases de efecto invernadero, Rusia no ha presentado ante la ONU su programa para reducirlos y los 28 países de la UE no han logrado aún consensuar la meta de cero emisiones para 2050. La falta de compromiso chino y estadounidense es grave, ya que más de 13 gigatoneladas de gases efecto invernadero provienen de China (30% de total), en segundo lugar con más de 6 gigatoneladas (15%) se encuentra Estados Unidos, le sigue India con 7%, Rusia con 5% y Japón 4% .

Las siglas COP en inglés se refieren a la Conferencia de las Partes. Es decir, a la reunión anual de los casi 200 países que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992) y que establece que los gases de efecto invernadero que emite el ser humano en su actividad cotidiana están contribuyendo al cambio climático. La convención marco sobre el medioambiente sirvió primero para que se aprobara en 1997 el Protocolo de Kioto y luego el Acuerdo de París el 2015, que obliga a todos los países a que se sumen a acometer recortes de sus gases efecto invernadero. La suma de todas esas reducciones debe ser suficiente para que se cumpla el principal objetivo del Acuerdo de París: que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, y en la medida de lo posible que no rebase los 1,5.

Sin embargo, un estudio de la ONU expresa que la temperatura media del planeta este siglo subiría 3,2 grados, incluso si se cumplen los compromisos de reducción de emisiones enmarcados en el Acuerdo de París. Este dice que en la última década las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero aumentaron un 1,5 por ciento anual y que en 2018 alcanzaron un récord histórico de 55,3 gigatoneladas de equivalente a CO2. Y concluye que las emisiones globales deben reducirse un 7,6 por ciento cada año entre 2020 y 2030 para cumplir el objetivo de no superar un alza de 1,5 grados este siglo, y para ello las promesas de disminución de emisiones de la comunidad internacional deben ser cinco veces más ambiciosas que las actuales.

"La brecha es enorme" entre lo necesario y lo obrado dijo la ministra chilena de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, quien aún ostenta la presidencia de la COP25. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, destacó que espera que más países se comprometan en la COP25 a alcanzar la meta de neutralidad de emisiones para 2050 y para ello, entre otros, es necesario desentrabar el artículo 6 que hace referencia a los intercambios de derechos o unidades de emisiones de gases de efecto invernadero entre países, y también es el único de todo el acuerdo que hace referencia al sector privado (abre la puerta a que las empresas puedan adquirirlos). La otra pata que se debe desarrollar dentro de ese artículo afecta a los mercados de emisiones a los que han de acudir las empresas de los sectores obligados a hacer recortes. Por ejemplo, las compañías de aviación tendrán que acudir a comprar esos derechos para compensar sus emisiones. Europa ya cuenta con un mercado de este tipo y la filosofía que subyace es que cuando se le obliga a pagar por los gases emitidos, el sector privado avanza hacia la descarbonización.

Pese a estos y otros avances, aún falta  mucho (no es fácil cambiar el modelo de acumulación vigente) y el tiempo que queda es muy poco para evitar efectos catastróficos e irreversibles.

 

 

 

EUROPA: OPCIONES EN LA DESACELERACIÓN Y EL EUROCEPTISISMO - OCTUBRE 2019
ENTRE LA "GUERRA COMERCIAL", LA TELESERIE DEL BREXIT Y EL TRIUNFO DE LOS SOCIALISTAS - SEPTIEMBRE 2019
AUMENTAN LA VOTACIÓN LOS ULTRANACIONALISMO, PERO TAMBIÉN AUMENTA LA RESISTENCIA HACIA ELLOS - AGOSTO 2019
ELECCIONES GRIEGAS - JULIO 2019
BREXIT- MAYO 2019